“Ulises”, el traidor de 1968

Quien afirme que el movimiento estudiantil de 1968 no fue el parteaguas de la democracia en México está rotundamente equivocado. La lucha estudiantil de ese año logró la apertura del anquilosado y corrupto sistema de gobierno de nuestro país de esa época. Fueron muchos los héroes de esa contienda. Se cuentan en centenas los muertos-el gobierno habla de solo algunas decenas-y muchísimos los heridos física y sentimentalmente. Finalmente el objetivo se logró y el gobierno represor de Díaz Ordaz reconoció públicamente su única responsabilidad en los sangrientos hechos del 2 de octubre de ese año en Tlatelolco.


“Cuando llegamos había poca gente, como al diez para la cinco ya había 5 mil o 6 mil personas, y cuando empezó el mitin a las 5:10 ya había entre 8 mil y 10 mil asistentes. Sentíamos un ambiente raro y le sugerí al sargento Gama que nos moviéramos a una de las esquinas de la plaza, cerca del edificio Chihuahua.


Alrededor de la plaza estaban las tanquetas del 12 Regimiento de Caballería Motorizada, que habían llegado de Puebla para el desfile del 16 de septiembre y que se quedaron en la ciudad. Escobar Alemany le contó después que desde esos vehículos se disparó indiscriminadamente contra la fachada del edificio Chihuahua. 

La plaza era una ratonera, y el edificio Chihuahua, la trampa. Le dije a Gama que nos colocáramos en la orillita. A las 6:10 vio salir las luces de bengala del helicóptero militar que ya llevaba su quinta ronda sobre la plaza. Salieron del helicóptero, fueron tres luces: dos verdes y una roja. Eran luces especiales que se sueltan y alumbran como un arcoíris. Nosotros no sabíamos nada, no teníamos ninguna instrucción. Inmediatamente se escuchó un disparo y a la distancia no supimos de dónde venía, pero fue de pistola. Luego otros cinco o seis disparos.

Vi a un francotirador en el techo de la iglesia. Hubo otros disparos desde el edificio del ISSSTE. La imagen de la gente moviéndose era extraña, era como cuando el trigo se mece hacia donde lo lleva el viento. Así se movió la gente buscando una salida en sentido contrario de donde venían los disparos

Relato de un ex militar

El 22 de Julio de 1968 inició el conflicto. Un juego de futbol americano “Tochito” en “La Ciudadela” sería el detonador de esta lucha social. Los de una “Vocacional” del IPN en contra de un “Bachillerato” de la UNAM se liaron en una batalla campal que dio como resultado que el batallón de granaderos del Depto. del Distrito Federal intervinieran y a golpe de macana disolvieran la gresca. Pero ahí no quedó todo, los granaderos se metieron a la Voca No. 2 y ahí tundieron a los alumnos a diestra y siniestra. Para el día 26 de julio dos manifestaciones convergen, una del Partido Comunista que conmemoraba el asalto al “Cuartel Moncada” en la Revolución Cubana y la otra de estudiantes del Politécnico Nacional que protestaban por la brutalidad policiaca de los días anteriores.

Los estudiantes marcharon ese día 26 de julio a la Plaza de la Constitución y allí fueron brutalmente reprimidos por las fuerzas policiacas, en contestación los alumnos incendiaron varios camiones de transporte público. Aquellos se atrincheran en sus escuelas y edificios, el ejército interviene de  manera abrupta y brutal. En la noche el ejército mexicano entra violentamente en la Prepa No. 1 de San Ildefonso, mediante un “Bazookazo” derriba la enorme puerta de madera labrada. El gobierno de Díaz Ordaz encarcela a algunos estudiantes y miembros del Partido Comunista. A una semana se habla ya de cuatrocientos lesionados y de más de mil detenidos. La brutal represión gubernamental apenas empezaba.

Para el 30 de julio de 1968, el Rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, iza la bandera en la Ciudad Universitaria de la capital de México a media asta. El conflicto había empezado a tomar tintes muy peligrosos para la endeble democracia mexicana.

De esa fecha en adelante el escalar violento del conflicto se hacía cada vez más presente en la sociedad del país. El ejército se hace cargo de la situación violenta y entre las muchas estrategias que manejó, estableció una de las más usadas en tiempos de guerra: Infiltrar el movimiento con personas que aparentemente serían parte de él, pero que en los hechos estarían pasando información al gobierno de la República.

Hace unas semanas fui contactado por un informante que me solicitó una entrevista en la Cd. de México. El personaje-el cual me prohibió dar su nombre-me citó en una de las tantas cafeterías del sur de la Capital del País. Individuo de unos sesenta y cinco años de edad, canoso y con un incesante y molesto fumar cigarrillo que a veces hacía que me ahogara. Franco al hablar, de inmediato me dijo: “Te reconocí desde lejos, saliste en muchos de los medios nacionales”. Café y cigarrillo en mano inició la charla. Conforme hablaba me iba metiendo en aquel sórdido y triste evento del 68.

“Nos madrearon Gerardo”, hubo más cuatrocientos muertos ese día 2 de octubre de 1968, afirmó mi informante. Nunca esperamos que el gobierno actuara de esa manera, confiábamos en que Díaz Ordaz iba a negociar con nosotros por la cercanía de las Olimpiadas de ese año, error estúpido porque casi todo lo que se hablaba en Consejo Nacional de Huelga iba directo al escritorio del Secretario de la Defensa, Marcelino García Barragán. “Ulises” pasaba esa información que nos ponía de lleno en la picota del ejército como lamentablemente sucedió ese dos de octubre de 1968.

Pero, ¿Y yo que tengo que ver en esto? pregunté. Mucho, ustedes están sosteniendo una lucha frontal en contra del gobierno de Graco en Morelos. Te voy a entregar varias tarjetas informativas que “Ulises” pasó en esa época al ejército y que finalmente redundaron en la “Matanza de Tlaltelolco”, haciendo de este personaje el traidor más grande de la lucha estudiantil de 1968. No solo eso, lo considero un asesino, inescrupuloso y profundamente corrupto, afirmó el confesante.

Terminó diciendo esto: ¿Sabes porque nos atacaron en Tlatelolco en 1968?, sería porque el Presidente Díaz Ordaz los creía un movimiento comunista, respondí. Nos dispararon a mansalva, casi gritó, porque días antes se había explorado la posibilidad, solo eso, de tomar el Palacio Nacional y el traidor de “Ulises” filtró esa información al ejército mexicano.

¿Me puedes decir quién es “Ulises”? No en este momento afirmó, solo te digo que lo tienen muy cerca y puede ser muy dañino para Morelos comentó. “Te voy a dar copia de esas tarjetas informativas, ahí viene su firma o lo que parece serla”

Confieso que las tengo en mi poder y solo alcanzo a ver el trazo de unas líneas curvas y unas en forma de triangulo que asemejan una firma o alguna forma de distinguirse.

Quién es “Ulises” y que tiene que ver con Morelos en este momento no lo sé. Mi misterioso amigo quedó en desvelarme la personalidad actual de este siniestro personaje en próximos semanas, solo quería ver que esta columna se publicara como muestra de fidelidad y de amistad.

JABONAZO
Hay quien dice que fueron diez mil asistentes al concierto de Mijares y Emmanuel este pasado fin de semana. Existen otros que afirman que solo eran dos mil porque los demás fueron boletos regalados. ¿Cuánto ganó el pueblo de Morelos con este concierto al haberse llevado a cabo en un espacio pagado con recursos públicos? Seguramente nada, porque lo habría comodatado a amigos de la familia real de Morelos.


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