Daño colateral

El operativo del miércoles pasado puso de manifiesto lo que casi media ciudad de Cuernavaca sabía. Era un secreto a voces que el Cártel de Juárez había cedido la plaza al Cártel de Sinaloa y que la otrora tranquila y apacible ciudad de la Eterna Primavera era una vez más botín criminal entre autoridades y los malosos que de inmediato hicieron de las suyas, así empezamos a oír desde mediados del 2006 de levantones, asesinatos, secuestros y extorsiones al por mayor.
Las camionetas Hummer y las Expedition negras eran comunes, sobre todo en los centros comerciales más importantes de la ciudad, balaceras en toda la zona conurbada y desde luego el consabido lavado de dinero que era evidente en todos los fraccionamientos “nice” de Cuernavaca. Tabachines y la zona de Vista Hermosa han sido los lugares preferidos de los norteños que a punta de dólares compraron mansiones que solo utilizaban para embriagarse y para mantener cautivos a enemigos o para almacenar cantidades exorbitantes de armas y de droga.
A la llegada del “Corporativo Beltrán-Leyva” a Morelos hubo “limpia” con los anteriores dueños de la plaza. Nos enteramos como de la noche a la mañana los otrora líderes en el mercado del narcomenudeo eran abatidos a tiros o en su caso “levantados”, para días después conocer que habían sido amordazados y asesinados con una saña inaudita.
Para las épocas navideñas del año 2007 fue público y sabido que la SIEDO había detectado una narco mansión dentro del exclusivo fraccionamiento “Las Quintas”. Ahí los federales-los locales jamás hacen nada-dieron cuenta de que en dicha propiedad había pasado las fiestas de fin de año un súper capo de la droga, llegando a decirse entre los corredores de la sociedad de Cuernavaca que el mismísimo Chapo Guzmán había sido esporádico vecino de Doña Purita Prieto con todo y sus decenas de guaruras que no se percataron de cosa alguna.
Y ni que decir de aquel avión invisible en las postrimerías del 2007, si ese que una fría madrugada de Tetlama se halló abandonado en una de las pistas alternas del Aeropuerto de Cuernavaca con fuertes rastros de haber transportado cocaína, sin que autoridad alguna se hubiera dado cuenta de ello.
Arturo Beltrán Leyva y sus esbirros llegaron a Cuernavaca para quedarse, aquellos que sostienen que solo “regenteaba” la plaza no se han percatado que éste poderoso capo de la droga estableció aquí su centro de operaciones y éstas no podían haberse llevado a cabo sin la anuencia o complicidad de varias autoridades, desde estatales, municipales y seguramente federales.
El hilo conductor para encontrar esa complicidad viene desde el sexenio pasado, Estrada Cajigal les dio juego a todos y el error de Marco Adame es que no cambió a los que ya estaban contaminados, siguió con los mismos mandos dentro de la policía estatal que se encontraban al servicio del crimen organizado y tuvo que pagar las consecuencias de que a su gobierno-como al de Estrada-se le señale por ser protector de delincuentes.
Como en todo acto violento delictivo el daño colateral es inmenso, la muerte accidental o no de la señora Pintado en el operativo de Limoneros es muy lamentable, pero más vergonzante es observar como los verdaderos culpables de que éstas gente hayan llegado a Morelos no les pasa nada. Es aberrante que la autoridad siga permitiendo que cómplices del narco negocio se sigan pavoneando como gente de bien, ahí están a la luz del día los negocios de restaurantes en la Avenida Rio Mayo y San Diego o los supuestos bares de moda en la avenida Teopanzolco, que no son otra cosa que mudos testigos de éstos actos punibles.
Se dice que en el mega operativo de las “Torres Altitude” hubo más de veinticinco muertos entre sicarios, civiles y marinos. Los rafagazos de alto calibre que sufrieron en las instalaciones de la PGJ no fue cosa menor, además del atentado con balas que sufrió un convoy de patrullas de la PFP en días pasados dejarán hondo daño en la actividad turística de éste fin de año. Éste pasado Sábado se corrió la voz entre la juventud de que los sicarios de los Beltrán Leyva habían amenazado con detonar algunas granadas de fragmentación en los antros de moda. La gente no salió ese día.
En ésta vorágine de sucesos violentos se hace necesaria la explicación del gobernante en turno. Marco Adame debe de salir a los medios y explicarle a la gente que está pasando, no es suficiente que Jorge Morales Barud lo haga, el pueblo está temeroso y quiere respuestas.
El daño colateral a Morelos ha sido monumental, es hora de que por el bien de todos los responsables sean llevados ante los tribunales.

JABONAZO
Bien decía Enrique Iragorri que había que negociar con el narco. Seguramente el ya estaba enterado de que aquí era su centro de operaciones.










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