Tres años, tres

Éste primero de Diciembre se cumplieron tres años de que inició el controvertido sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Como nunca en la época post revolucionaria de México un Presidente de la República había sido tan cuestionado como él, la supuesta diferencia que le “acomodaron” desde el IFE fue suficiente para dejar atrás las aspiraciones de la izquierda en éste país. Andrés Manuel López Obrador se quedó con las ganas de gobernar y la nación entera de que verdaderamente hubiera cambios de fondo.

Los tres años de gobierno de Calderón se pueden resumir en una sola palabra: Mediocridad. Felipe Calderón no ha podido con un país que día a día se sume en la pobreza extrema y en donde los grupos de poder factico son cada vez más perversos y no sueltan ni siquiera un ápice de él. La iglesia católica, los empresarios-los de verdad, como Azcárraga, Slim, Salinas Pliego, Sambrano, Roberto Hernández-los lideres sindicales como Elba Esther y desde luego los partidos políticos son los que dictan las políticas sociales y económicas nacionales. El Secretario de Hacienda es y seguirá siendo un empleado de ésta oligarquía que se vuelve más y más rapaz y que como vulgarmente se dice: No tienen llenadera.

Calderón le ha apostado todo su capital político al combate en contra del crimen organizado, la idea no es mala, lo malo es que para ello sacó al ejército nacional a las calles y éstos difícilmente la dejarán. La policía federal en manos de Genaro García Luna se encuentra bajo el poder del mando castrense y no pasará mucho tiempo en que el Primer Mandatario de la nación le ceda los bártulos de esa Secretaría de Seguridad Pública Federal a algunos de los generales retirados que se encuentran incrustados dentro de los mandos más importantes de esa corporación, con el consabido temor de que pueda ser desde allí desde donde se pueda gestar alguna revolución derechista como la que puso a Manuel Zelaya de patitas en la calle y al poder de ultraderecha de esa pequeña nación vecina al frente de la presidencia, con la consabida bendición desde Washington, los cuales verían con buena óptica el hecho de que su vecino del sur finalmente se sumara sin reticencias a los postulados del gran capital.

Dicen que Felipe Calderón además de ineficiente tiene mala suerte, los corifeos de la presidencia en turno afirman que los retos que a enfrentado han sido producto del vaivén de los eventos internacionales, desde el colapso económico mundial, hasta el penoso y lamentable asunto de la pandemia de virus de influenza H1N1, sin dejar de lado el bajón de los precios internacionales del petróleo que dejaron a la economía con un boquete de más de trescientos cincuenta mil millones de pesos.

De la pandemia desde luego que no se puede decir nada, es un evento fortuito que puso al país en alerta máxima y los dos gobiernos más importantes de México han sabido estar a la altura de las circunstancias. Ebrard y Felipe hicieron frente a ello y los resultados inmediatos han sido alentadores, no así en el asunto de los dineros, ahí el Presidente Calderón calculó mal sus efectos, el tasar a la debacle como un “catarrito” fue una irresponsabilidad mayúscula y no se ve como pueda salir de ello si no es a través de los empréstitos del Banco Mundial y el aumento de las tasas fiscales que cada día nos ahogan a los mexicanos.

El asunto del petróleo es otro que tiene a Calderón sobre el barril de pólvora y con la mecha prendida. El presidente se ha cansado de culpar a varios de los ex presidentes de éste país de ésta debacle, lo que no ha dicho con pelos y señales es que Vicente Fox Quezada del mismo partido político que él, recibió trescientos cincuenta mil millones de dólares en excedentes petroleros en todo su sexenio y éstos solo sirvieron para alimentar a esa vergonzante oligarquía que maneja el dinero y para los bolsillos de sus protegidos, ¿nombres? solo uno: Los Bribiesca, sus entenados.

En fin, tres años de atraso, tres años que han dejado según cifras de la CEPAL más de seis millones de pobres alimentarios en México desde que Calderón asumió la Presidencia de la República, tres años de cero crecimiento económico y tres años de seguir alimentando a las mismas rémoras que debilitan a la nación, aquellas que manejan los medios de comunicación, las cementeras, las cerveceras, los teléfonos etc., etc.

El balance del PAN en la presidencia del país es deficitario. Calderón está reprobado por la sociedad. Es ahí en donde en éste país se requiere urgentemente la revocación de mandato, seguir manteniendo a un ineficiente en la primera magistratura hasta el 2012 le puede costar al país la tranquilidad social y su desarrollo económico con viabilidad.

Tres años, tres…………se han hecho como una década.

JABONAZO

¿A alguien le interesarán los informes de los Senadores? Si, seguramente a su familia y a sus paleros.





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